domingo, 9 de marzo de 2008

Otro documento histórico, no comments

Falta Marta Sánchez
Jaime Campmany
ABC, 23 de marzo de 2003

Me pregunta mi suegra que por qué a esta guerra no mandan a Marta Sánchez, y no he sabido qué contestarle. Al soldadito español, soldadito valiente, que Felipe González puso en la otra Guerra del Golfo le alegraron las pajarillas y le aliviaron el sacrificio con unos cuantos bamboleos de las domingas de Marta Sánchez, que las tiene muy generosas y bamboleantes, y las mueve con una antigua sabiduría innata, Dios se lo premie.

Y es que a esta guerra le sobran pancartas y le faltan tetas. Los soldaditos que van a la guerra tienen derecho a teta. Lo que tiene que hacer mi paisano y amigo Federico Trillo es preocuparse menos de los fuertes vientos del sureste al amanecer, y enviarles a los soldaditos del Golfo las tetas de Yola Berrocal, que las tenemos ociosas en el Hotel Glamour desde que se fue Dinio. Por cierto, que ese tal Dinio es un desertor compulsivo. Primero, deserta de Cuba y de Fidel Castro, después deserta de la cama de Marujita Díaz y ahora deserta del Hotel Glamour y de las manuelas, gallardas o gayolas de Yola Berrocal. Ese tal Dinio necesita un sargento de los de antes y que lo manden a Iraq como daño colateral.

Antes, cuando los presidentes de los Estados Unidos no estaban a mal con Zapatero ni se tomaban el chocolate de espaldas con Llamazares, en cuanto se organizaba un follón, mandaban al escenario de la guerra a una representación de Hollywood para animar a los marines y a los paracas. Pero ahora desatienden ese detalle. A esta guerra ni siquiera han mandado a Mónica Lewinsky. Con tan mal ejemplo de despreocupación, José María Aznar no ha caído en organizar unos bolos artísticos por Basora y Bagdad con Ana Belén, Víctor Manuel, Joaquín Sabina, Miguel Ríos y otros visitantes de La Moncloa. Felipe González ya lo habría hecho. Además, ¿para qué tenemos Operación Triunfo, a los bisbales, a los tenorios, a los bustamantes y sobre todo a Rosa de España? El Gobierno está arrugado frente a las pancartas enemigas y las pegatinas contestatarias y a los pobres soldaditos y a los marineros humanitarios que están en el Golfo los tiene muy desatendidos de animadores, de canciones y de las tetas de Aramis Fúster, que además podría leerles la buena ventura.

O eso, o que los traigan aquí de vuelta cuanto antes, que es lo que quieren Llamazares, Zapatero y Mendiluce, o sea, el Rojo, el Rosa y el Verdegay. Yo creo que allí nuestros soldaditos están aburriéndose de lo lindo porque los misiles y las bombas caen sólo donde tienen que caer y no hay «daños colaterales» donde prestar ayuda humanitaria. Lo que más hay que hacer allí, según nos cuentan los corresponsales de guerra, que envían sus crónicas desde un albergue como el Hotel Glamour más o menos, es contar los desertores, que huyen de Sadam como de la peste y se echan en brazos de los mercenarios de Bush, Blair y Aznar, esos tres genocidas. Bueno, pues nada, si Marta Sánchez está todavía de buen ver, que yo creo que sí lo estará, y si todavía tiene las domingas henchidas y bamboleantes, que sí las tendrá, hala, a Iraq, y que se lleven a Jesús Caldera de caricato.

2 comentarios:

  1. Lo peor es que hay mucho campmanysta que cree que esto sí que es decir las cosas claras, que hay que hablar de tetas y no de culturas... Madre mía...

    ResponderEliminar
  2. Este es uno de esos "Magne Meretricis Filios" que decía Servet. Él se refería a algunos padres de la Iglesia, pero pa'l caso vale.
    ¡Qué bochorno! Ahora entiendo por qué nunca me paré a leer nada de este pollo.

    ResponderEliminar